Translate

jueves, 20 de abril de 2017

¿Qué hacemos cuando nos quedamos sin cuerda en un descuelgue?

Hola a todos! Una de las advertencias que se repiten hasta la saciedad en escalada deportiva, es que es necesario controlar la longitud de la cuerda y estar seguros de que tendremos suficiente longitud para hacer los nudos de encordamiento, subir y bajar la vía. Normalmente no suele ser un problema ya que en escalada deportiva, que es donde es necesario que se cumpla esta norma, la longitud de las vías suele ser conocida y se muestra en la guías de escalada. Pero ¿Qué pasa cuando no miramos la longitud de la vía y nos quedamos colgados a mitad de descuelgue habiendo utilizado toda la cuerda? ¡Os animamos a que le echéis un vistazo!



Como decíamos arriba, el sentimiento de falsa seguridad nos puede pasar factura. En esta ocasión, la falsa seguridad viene de la mano de "NUNCA hemos necesitado mirar la longitud de la vía, por que nuestra cuerda es suficientemente larga para esta zona" o de "me he comprado una cuerda con muchos metros para no tener que preocuparse de esas cosas". Estos pensamientos son un peligro y están basados en el exceso de confianza en nuestras posibilidades y en la pérdida de atención en los detalles que rodean a la escalada. 

Es habitual que cuando preparamos una actividad especial nos concentramos mucho más en los detalles. Pero cuando se trata de la actividad rutinaria del fin de semana, metemos el material en la mochila, quedamos con los amigos en una escuela concreta, preparamos la comida/agua que nos llevaremos y a tirar millas. Esos detalles que se comprobaban en las primeras salidas, se  dejan a un lado para dar paso a la inmediatez y a la rutina. Para solucionar estos problemas de olvido está la estricta rutina del control completo de todos los aspectos de la actividad. Este control no suele durar más de 30-40 minutos, y algunos menos si se trata de una actividad conocida. Por lo que merece mucho la pena gastar energía y tiempo en ello.  

Aunque tengamos en cuenta la longitud de la cuerda y de la vía existen otros factores que hacen más díficil el cálculo de las logitudes reales, veamos unos cuantos:
  • La cuerda, con el paso del tiempo se va acortando. A lo largo de la vida útil puede acortarse hasta un 10 %. 
  • Algunos escaladores cortan los extremos cada cierto tiempo, para evitar las zonas de mayor desgaste. 
  • Algunas maniobras de descuelgue consumen mucha cuerda (hasta 4 o 5 metros). 
  • Las vías que zigzaguean consumen más cuerda que la longitud de la propia vía. 
Pero supongamos que nos encontramos en esa situación, que nunca se debería dar por lo que hemos escrito arriba. Estamos siendo descolgados por el asegurador y nos quedamos colgados a unos metros del suelo. La vía es de 36 metros y nuestra cuerda es de 70 metros. Además, hemos utilizado 2 metros en hacer el ocho para encordarnos y medio metro para hacer el nudo de tope en el final de la cuerda. Por lo tanto estamos a 4 metros del suelo. Permitidnos la licencia de que la cuerda no sea tan elástica como para que sólo con nuestro peso podamos salvar los 4 metros que exponemos arriba. ¿Qué hacemos?

1. En primer lugar debemos anticiparnos a la situación.

Marca a la mitad de la cuerda. 
Antes de encontrarnos colgados como un jamón, es posible anticiparse a una situación de peligro de dos maneras. La primera es por medio del marcaje de la mitad de la cuerda. Hoy en día, casi todas las cuerdas en simple están marcadas.

A medida que el escalador asciende, el asegurador debe estar pendiente de la marca de mitad de cuerda. Si esta marca pasa por el GRIGRI antes de que el escalador alcance la reunión,  podemos estar casi seguros de que no tendremos suficiente cuerda como para realizar el descuelgue con seguridad, salvo que sea una vía muy desplomada. En este momento debemos avisar al escalador, para que pare y evalúe la situación. El escalador tendrá que ver si puede descender hasta la chapa anterior, para abandonar la vía, o tirar hasta la reunión y realizar alguna de las maniobras que comentaremos a continuación. Incluso, una maniobra que no debemos de despreciar es la de rapelar en simple desde la reunión, fijando la cuerda y volver otro día buscarla, con una cuerda más larga. 

Otra manera de anticiparse a este tipo de inconvenientes es el nudo de tope. Permitidnos que seamos pesado e insistamos en la OBLIGATORIEDAD de hacer un nudo de tope al final de la cuerda, para que ésta no se salga del aparato que estemos utilizando para asegurar (situación mucho más común de lo que desearíamos). Da igual la longitud de la cuerda o la longitud de la vía, SIEMPRE SE TIENE QUE HACER EL NUDO DE TOPE O ATAR LA CUERDA A LA BOLSA DE LA CUERDA.




Otra buena costumbre es realizar el nudo de tope no justo en el extremo de la cuerda, sino a un par de metros del final, o realizar un nudo de pre-tope. De esta manera, si nos despistamos y nos quedamos sin cuerda al descolgar al escalador, aún tendremos un cierto margen de maniobra.


Llegados a la situación que describimos arriba, colgados como un jamón, podemos hacer dos maniobras. La primera de ellas, la más recomendable y la primera que debemos valorar, mantiene la redundancia de la reunión y el aseguramiento, pero necesita de otra cuerda para llevarse a cabo. La segunda es más arriesgada, puesto que nos saltamos la regla básica de redundancia, pero no es necesario de ningún elemento adicional. Creemos que es mejor recordar algo que hemos meditado en la comodidad de nuestras casas que improvisar algo colgados de la cuerda. 

2. ¿Qué hacer si hay otros escaladores por la zona?

Como dijimos arriba, la maniobra que vamos a contar a continuación es la más aconsejada, y en la que tenemos que pensar inmediatamente después de darnos cuenta de que estamos a falta de cuerda para llegar al suelo. Tiene cierta complejidad y exige dos cosas: la primera es que el asegurador tenga un cierto nivel de escalada (luego entenderéis por qué) y la segunda es que no hayamos consumido la longitud completa de la cuerda. Motivo por el cuál se aconseja hacer un nudo de pre-tope. Esto son los pasos:


1. Mientras el escalador asciende, el asegurador estará pendiente de la marca a mitad de cuerda. Si la mitad de cuerda pasa por el asegurador, el escalador estará pendiente de no llegar al final de la cuerda durante el descuelgue.

2. Descolgamos al escalador, hasta que alcance una chapa lo mas baja posible donde, posteriormente, se anclará con su cabo. Bajaremos todo lo posible, manteniendo unos 2 o 3 metros de cuerda (de aquí la necesidad del pre-tope). El asegurador bloquea el Grigri, deshace el nudo de tope, y se encuerda mediante un nudo de ocho en ese extremo de la cuerda. 


3. Una vez que se ha encordado, libera la cuerda sobrante hasta que la cantidad de cuerda entre su encordamiento y el Grigri sea pequeña. Sin quitar el GRIGRI, el asegurador sube por la pared escalando, ayudado con el contrapeso del escalador que irá bajando hasta que llegue al suelo. Una consideración muy importante es que este intercambio de posiciones sea al unísono, sin dejar combas.




El asegurador sube hasta que se pueda anclar a un seguro. 

4. El siguiente paso es empalmar una segunda cuerda.  Para no perder redundancia en la maniobra, el escalador (ahora en el suelo) realizará un nudo autobloqueante sobre la cuerda y lo unirá a su arnés. Este nudo hará las veces de seguro. En este momento el escalador ya puede desencordarse para empalmar una segunda cuerdaOs recordamos varios nudos para empalmar dos cuerdas en este enlace.


Mientras realizamos estas maniobras, el asegurador (que ahora está colgado de una chapa), puede realizar también un autobloqueante sobre la cuerda que va desde la reunión al suelo. 

5. Por último, el escalador (en el suelo) asegurará al compañero usando el tramo de la nueva cuerda al asegurador (colgado de la cuerda) haciéndole descender hasta el suelo. 


Alguno puede pensar que por qué es necesario hacer el empalme en el extremo del escalador y no del asegurador, si sería más sencilla esta segunda opción. La respuesta es simple, el tramo de cuerda que va desde el asegurador hacia la reunión suele ir pasada por las cintas, y la presencia del nudo de empalme bloquearía la cuerda


Este es el caso más favorable y seguro ya que se mantiene la redundancia que nos aporta la reunión, no existe sobrecarga en ninguno de los seguros. La única pega es que necesitas obligatoriamente otra cuerda. Aunque no es difícil encontrar una cordada cercana que te eche una mano.

3. ¿Qué hacer si estamos sólos?

Por otro lado,  existe otro escenario en el cual no podemos conseguir esa cuerda extra. ¿Qué podemos hacer para llegar al suelo? Proponemos otra maniobra, pero advertimos de que es más arriesgada, puesto que no mantiene la redundancia de anclajes y sobrecarga el seguro del cuál vamos a hacer el abandono de vía. Por eso debe ser usada con mucha cautela y únicamente sobre anclajes de total confianza. Esta maniobra consta de tres sencillos pasos:

1. Una vez que hemos agotado la cuerda, el escalador asciende hasta el seguro más cercano, coloca un maillón sobre el que se descolgará posteriormente. Por encima de éste se anclará con el cabo de anclaje (esto es así ya que si colocáramos el maillón encima del cabo, no podríamos liberar la presión sobre este para quitar el cabo al final)


2. El escalador pasa el tramo de cuerda que va desde la reunión hacia el escalador por el maillón. En el tramo que va desde el maillón hacia el asegurador, hacemos un nudo de doble ocho y lo anclamos al arnés.




3. El escalador se desencuerda, y tira de la cuerda que va hasta la reunión. OJO! Este punto es crítico, ya que en este momento estaremos únicamente anclados al seguro mediante nuestro cabo de anclaje. Lanzamos el cabo recuperado al asegurador, sin sacarlo del maillón.

4. Por último el asegurador cambia el cabo desde el cuál asegura, de tal manera que ahora asegure desde el extremo que ha lanzado el escalador. De esta manera nos aseguraremos de que tenemos suficiente cuerda para llegar hasta el suelo. 

Sabemos que esta maniobra no es perfecta ya que no se trabaja en redundancia y aplicamos una sobrecarga en uno de los anclajes.  Por eso sólo debería hacerse si los anclajes son de total confianza. De todas maneras, tenemos que pensar que esta maniobra es equivalente a la de abandono de una vía en la primera chapa. 

Para finalizar comentar que esta situación da lugar a muchos accidentes. Por eso, en el caso de no estar seguro de realizar bien estas maniobras, lo más conveniente es que el escalador vuelva a subir hasta la reunión, y espere allí a que el compañero pida ayuda.


Nos encantaría saber vuestra opinión sobre este tema, a lo mejor os ha pasado algo parecido y lo habéis solventado de una mejor manera. No dudéis en comentarnos cualquier cosa. Como siempre, muchas gracias por llegar hasta el fina y ¡hasta la próxima! 

2 comentarios:

  1. Hola,
    Nuevamente buen artículo.
    ¿Y qué os parece esto?: En el caso 2, antes de abandonar al escalador para buscar ayuda mejor llegar a la reu, fijar la cuerda y rapelar (si es que el escalador sabe).
    Gracias por vuestra labor.
    P.D.: ¡Qué buen lugar esa Majadilla! :) :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Vetealmonte!

      Muchas gracias por el comentario. Sí, parece que lo de abandonar al escalador suena muy cruel. Pero ... ¿cuántos escaladores deportivos saben rapelar? Nos jugamos un brazo a que más de un 50% de los escaladores que sólo practican escalada deportiva no tienen ni idea de cómo rapelar y, mucho menos, de cómo fijar una cuerda para montar un rápel (por desgracia ...).

      un abrazo!
      Manerasdeescalar

      P.D: un buen lugar para pasar una mañana de escalada ... :)

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...